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La Inteligencia Artificial (IA) se desarrolla a una velocidad vertiginosa, eso le permite incursionar en más campos con distintas aplicaciones. En el sector educativo está ganando presencia gracias a una serie de herramientas para hacer a la enseñanza eficaz, personalizada y que contribuya a reducir el rezago en este campo.

La IA es para el alumno un tutor y para el profesor una ayuda. Tutoría entendida como esa función de orientar y aconsejar a los estudiantes en temas académicos. Y también apoyo al docente para conocer el progreso de cada integrante del grupo e incluso aprovecharla para calificar, y así disponer de mayor tiempo para capacitarse y seguir preparándose.

Esta tecnología imita las funciones cognitivas del ser humano, ya que es capaz de aprender y resolver problemas con base en análisis de datos generados por el uso de la máquina. Por ejemplo, cuando un usuario ve publicidad afín a sus gustos e intereses en internet o en Instagram le sugiere ver el perfil de una cafetería cerca de su ubicación, es gracias a la inteligencia artificial.

En 2014, la Universidad de Stanford se propuso hacer un Estudio de los cien años sobre inteligencia artificial, del cual hicieron un primer informe en 2016 titulado “Inteligencia artificial y vida en 2030”. Ahí se habla de que la IA empleada en la educación ha tenido avances desde comienzos del siglo y en los próximos 15 años será el entorno habitual en escuelas y hogares.

En el artículo “Claves y usos de la inteligencia artificial en educación”, del sitio Andalucía es digital, se identifican como ventajas para los estudiantes la formación personalizada para romper con la enseñanza estandarizada; que sea un sistema de tutoría inteligente; su actualización constante de conocimientos; y la posibilidad de acceder a ellos.

En el caso de los docentes, les facilita ofrecer una educación interactiva y actualmente se trabaja para automatizar los procesos administrativos del grupo. Además, todos los datos que los dispositivos incorporan perfeccionan su sistema de predicción para detectar los problemas de aprendizaje.

Si los robots se encargan del trabajo mecanizado, por qué no librar a los profesores de esa actividad tediosa de calificar y motivarlos para que ese tiempo, antes empleado en revisar tareas y exámenes, lo utilicen para certificarse en nuevas habilidades, tomen cursos y desarrollen otras estrategias de enseñanza.

El informe de Stanford también menciona que permite a los docentes aumentar el tamaño de sus grupos sin desatender las necesidades de aprendizaje de ningún alumno, gracias al sistema de tutoría. Por otra parte, Estudio de los cien años ha obtenido como resultado preliminar que la IA permite el conocimiento extenso y profundo, así como la interdisciplinariedad en investigaciones escolares que pueden inspirar ideas innovadoras.

El sistema tradicional de enseñanza parte del supuesto que todos los estudiantes tienen los mismos intereses y necesidades. Ignora de tajo que hay distintos estilos de aprendizaje, que cada uno aprende a un ritmo diferente y cada niño tiene habilidades para ciertas asignaturas y dificultades para otros.

La tecnología IA se adecua a cada alumno por medio de un sistema adaptativo de aprendizaje. Funciona a través de una base de datos que almacena las respuestas de exámenes y encuestas que aplican a cada estudiante. El análisis de estos datos permite al programa saber las deficiencias del alumno en un tema, sus fortalezas y a partir de ello recomendarle materiales que puedan servirle a él de manera particular.

En Chile hay un ejemplo de cómo se ha implementado la IA en las escuelas. Brainy es un asistente educativo de nivel escolar básico, utilizado por niños de escasos recursos entre 10 y 12 años para áreas de ciencias y lenguaje. Cuando un niño le pregunta cómo funciona el cerebro, por poner un ejemplo, “el sistema identifica quién es, cuál es su perfil y cuál es su modelo de aprendizaje”, explica el diario El Tiempo. Después, busca la manera más idónea de responderle, según sus características.

Por medio de Brainy, los niños resuelven dudas y mejoran sus procesos de estudio. Ahora bien, este sistema usa una interfaz que funciona tanto en computadoras de escritorio como tabletas. De acuerdo con ese diario colombiano, habla 24 acentos de lengua hispana y hace chistes en todos ellos. En 2017 alcanzó los 50 mil estudiantes-usuarios y se prevé que para este año alcance el medio millón.

Todavía le queda mucho por desarrollar a la IA, así que se puede esperar más inmersión de máquinas inteligentes aplicadas a la educación. Hasta ahora su uso en la enseñanza se ha enfocado a crear herramientas y aplicaciones para reforzar conocimiento, hacerlo lúdico, interactivo, conocer el progreso de los estudiantes y guiarlo, pero comienza a explorarse el análisis de los datos generados por su uso para predecir la deserción escolar.

Sobre el autor: Kayleigh Bistrain.

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