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Murió una de las mentes más brillantes que habitaban este planeta, Stephen Hawking. El astrofísico desafió los límites de su discapacidad con su intelecto. Sus ideas cambiaron la manera en que se concebía el universo, todavía los científicos se sienten lejos de entender sus teorías. Y fue más allá, al penetrar en la cultura pop con el libro de ciencia más vendido en la historia, además de sus apariciones en películas series y programas de televisión, como Star Trek: The next Generation, Los Simpsons, Futurama, y The Big Bang Theory.

El miércoles pasado dejó el universo que se dedicó a estudiar toda su vida, cuando falleció en su casa en Cambridge a los 76 años. El profesor Hawking ―como lo llamaban todos en la Universidad de Cambridge, donde enseñó por más de 40 años―falleció el 14 de marzo, el día pi (π), una coincidencia justa para alguien que vivió de las ecuaciones, las constantes y poseedor de un sentido del humor capaz de reírse de sí mismo.

Dejó como legado sus teorías sobre los agujeros negros, la naturaleza de la gravedad y el origen del universo, así como sus libros que son un esfuerzo por transmitir estos conocimientos de manera accesible, sobre todo Breve historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros (1988), el cual ha vendido más de diez millones de copias. Pero bien podría expandirse a ciertos aspectos de su personalidad, que son enseñanzas de vida.

Su discapacidad estimuló su ansia por descubrir el universo, si su enfermedad le impedía moverse o hablar, eso no limitó su intelecto. Había terminado la carrera en Oxford y se mudó a Cambridge para estudiar un posgrado, cuando comenzó a notar la debilidad en su cuerpo y constantemente le ocurrían accidentes, como caer de las escaleras. A los 21 años le diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad que atrofia la capacidad motora; según los doctores, le quedaban dos años de vida.

No murió, pero su control motriz se redujo al mínimo, postrándolo en una silla de ruedas para el resto de su vida. Sin embargo, sus facultades mentales quedaron intactas. Aunque era incapaz de escribir una ecuación, desafió los límites de su cuerpo y se valió de su apabullante intelecto para investigar el cosmos.

Rompió prejuicios acerca de las personas con discapacidad, al mostrar cualidades positivas se convirtió en un modelo a seguir. La historia suele olvidar a los discapacitados, no aparecen mucho en los libros o crónicas, mucho menos como héroes. Cuando Hawking redujo su movilidad a una silla de ruedas y perdió la capacidad de hablar, su potencial intelectual estaba en pleno.

Ser astrofísico y discapacitado fue una combinación atrevida, con ella demostró que una persona con esta condición puede valerse por sí mismo y lograr una vida digna.

El trabajo en equipo fue importante para sus investigaciones. El profesor Hawking y el matemático británico Roger Penrose desarrollaron nuevas técnicas matemáticas para analizar las singularidades del espacio-tiempo. En este trabajo, publicado en 1970, demostraron la validez de la teoría del big bang.

Sin sus colaboradores sus hallazgos no hubieran pasado a la historia. Ellos lo ayudaron a escribir sus artículos, libros y poner en papel sus estudios. Las personas que lo rodearon para asistirlo y trabajar en conjunto le permitieron comunicarle al mundo sus atrevidas ideas.

Su trabajo le apasionaba. La cosmología fue campo que capturó su interés. Se graduó de matemáticas y física en Oxford, pero la idea de investigar el origen del universo le apasionó tanto que fue uno de sus motores en los años posteriores a su diagnóstico de ELA. Cuando retomó el posgrado lo hizo con tal determinación que pasó los próximos 55 años inmerso en aquello que le apasionaba, el cosmos.

Se valió de la intuición para cambiar la forma en que se estudia el universo. Sus ideas revolucionarias nacieron de la intuición y luego las confirmó por medio de operaciones matemáticas. Esto le permitía ir más a allá de lo evidente e incluso lo lógico para innovar en su campo, ya que era imaginativo. Él mismo se sentía decepcionado de las conclusiones a las que llegaba. En una entrevista en 1978 dijo que “estaba bastante molesto” por su descubrimiento sobre la radiación de los agujeros negros, que se da porque estos dejan escapar partículas.

Tenía una insaciable curiosidad. ¿Cómo se originó el universo? Una sola pregunta que no puede responderse sin antes contestar a otras. El profesor Hawking estaba determinado a descubrir el origen de todo y, sin embargo decía que hacerlo le quitaría el sentido a la vida.

Sin duda, Stephen Hawking será recordado por sus contribuciones para conectar la gravedad con la mecánica cuántica, dos pilares de la física aparentemente incompatibles que juntos podrían hacer una sola teoría para la naturaleza. Pero también hay mucho que aprender sobre su personalidad, sin ella no habría hecho nada.

Sobre el autor: Kayleigh Bistrain.

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