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Sabemos que los robot por si solos no son capaces de hacer nada y que necesitan de las instrucciones que les dé un humano para poder replicar alguna tarea específica, por lo que crear robots que sean capaces de hacer distintas cosas se vuelve muy complicado pues están programados para hacer solo algo especifico.

El robot hará sus tareas de la forma en la que se le haya enseñado, es decir, la persona que está a cargo del robot le dirá como hacer determinada tarea. El problema aquí es que no solo existe una forma para hacer las cosas, y lo que una persona hace de un modo, otra persona lo puede hacer de un modo más o menos complejo y en el mundo de la robótica se trata de hacer las cosas lo más sencillas posibles para los robots para que puedan aprender más rápido.

Robot_bloques

Pero ¿cómo podrían los robots encontrar distintas formas de hacer una misma tarea y elegir la más sencilla? Investigadores de la Universidad de Washington recurrieron al crowdsourcing para resolver este problema.

El crowdsourcing se define como el acto de externalizar tareas tradicionalmente desempeñadas por personas concretas a un grupo de personas o una comunidad (público) a través de una convocatoria abierta. Para el caso específico de este proyecto por ejemplo, se lanzó una convocatoria para que personas a través de una plataforma en línea construyeran una tortuga con bloques de colores. Los resultados fueron los siguientes:

tortugas

Como podrán ver existe una gran variedad de formas de hacer una determinada tarea, y hay algunas más sencillas que otras, por lo que si una sola persona quisiera enseñarle a un robot todas estas soluciones, sería prácticamente imposible abarcar todas además de que se llevaría demasiado tiempo. Es por ello que el crowdsourcing es una buena alternativa.

Teniendo todos estos modelos de tortugas por ejemplo, se puede aplicar técnicas de aprendizaje automático para todas las muestras de modo que el robot sepa cual construir basándose en la dificultad de construcción y semejanza a la original.

Lo que es útil de este proyecto es la posibilidad de aprovechar una gran multitud de seres humanos con un mínimo de costo. Con el tiempo, los robots pueden llegar al punto en el que puedan utilizar el servicio de crowdsourcing para consultar las bases de datos o para solicitar asistencia de forma autónoma de los seres humanos cuando se le presenta una tarea poco familiar.

No cabe duda de que esta técnica es innovadora y de gran alcance pues todo el mundo podría estar apoyando el desarrollo de la tecnología.

Sobre el autor: Antonio García

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