China está ejecutando un plan para convertirse en una potencia mundial en tecnología y líder en la revolución robótica.

Fue en mayo del año 2015 cuando el gobierno de China anunciaba con fanfarrias el plan Made in China 2025. El principal objetivo de este programa es transformar el país en una poderosa potencia tecnológica, que le permita mejorar en la calidad y en la producción de sus productos.

Este plan a 10 años, que para este momento está casi a la mitad, a su vez es el primer paso de un programa de treinta años de duración para transformar a China en una potencia manufacturera líder para el año 2049, que marca el centenario de la fundación de la República Popular de China.

Con este plan, China quiere que lo dejemos de ver como el país que fabrica en grandes cantidades, a precios bajos y muchas veces de baja calidad para pasar a ser una potencia en la revolución robótica.

La Federación Internacional de Robótica señala que China está aumentando la compra de robots industriales 20% al año, comprando más unidades que los 28 países de la Unión Europea juntos. Según la Federación, China será el mayor comprador de robots del mundo en la década de 2020, seguido de Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. Estos robots estarán operando en empresas automotrices, de artículos electrónicos y varias otras industrias.

A inicios del 2017 ya se veían acciones concretas en algunas fábricas del país asiático como resultado de la estrategia Made in China 2025. El caso más sonado fue el de una fábrica que produce entre otras cosas, módulos para teléfonos celulares, la cual reemplazó al 90% de sus empleados por robots. Esta fábrica contaba con 650 trabajadores de los cuales despidió a 590 y los reemplazó por 60 brazos robóticos que cortan y pulen las piezas las 24 horas del día los 365 días del año.

Los periódicos oficiales chinos mencionaban que los robots hacen muchos más y mejores productos que los trabajadores calificados y que los expertos. El solo hecho de que los robots trabajan día y noche equivale a un tercer turno de trabajo sin costo para la empresa y significó un aumento del 250% en la productividad. La capacidad de producción mensual de la fábrica subió de 8 mil piezas por persona a 21 mil.

Adicional al aumento de la producción, el movimiento estratégico de reemplazar humanos por robots trajo otro beneficio a la empresa en temas de calidad, pues la tasa de productos defectuosos, que era de 25%, se redujo a menos de 5%.

Ante estos beneficios de aumentar la productividad y disminuir los defectos, el gerente general de la fabrica ha mencionado que de los 60 trabajadores que quedaron, dentro de poco tiempo tan solo habrá 20, que se encargarán de monitorear la línea de producción y administrar los sistemas de control por computadora de los robots.

El caso de esta fabrica es apenas un ejemplo de los proyectos de reemplazo de humanos por robots que se está acelerando con la estrategia Made in China 2025, que dará como resultado una creciente cantidad de fábricas en las que ya no va a haber personas.

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Con información de: Andrés Oppenheimer, ¡Sálvese quien pueda!.

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