Estoy convencido de que todos nacemos con grandes talentos naturales, y que a medida que pasamos más tiempo en el mundo perdemos el contacto con muchos de ellos. Irónicamente, la educación es una de las principales razones por las que esto ocurre. El resultado es que hay demasiada gente que nunca conecta con sus verdaderos talentos naturales y, por tanto, no es consciente de lo que en realidad es capaz de hacer.” – Ken Robinson.

Todos los que somos padres, o al menos la gran mayoría, nos preocupamos por el tipo de educación que reciben nuestros hijos y a menudo nos preguntamos ¿estará preparada o preparado para los retos del futuro? Aunque nos ocupamos de su educación con las mejores intenciones, en algunos casos podemos ser nosotros mismos quienes los alejamos de sus verdaderas aptitudes.

Investigando un poco sobre Ken Robinson comencé a leer su libro “El elemento”. Aunque aun ni siquiera he leído el primer capítulo, está tan lleno de sabiduría que me urgía compartir con ustedes lo que me parece interesante.

Ken Robinson el elemento

¿Qué es el elemento?

De acuerdo a Ken Robinson, “el elemento” es el lugar donde hacen intersección las cosas que nos gustan hacer y las cosas que se nos dan especialmente bien.

Todos los adultos deberíamos estar dedicados a hacer esas cosas que nos apasionan y para las cuales tenemos ciertos talentos. En nuestros hijos y alumnos, deberíamos ser unas guías para ayudarlos a encontrar su elemento lo más rápido posible.

Ken Robinson frasePero siendo sinceros, la gran mayoría de los adultos no se encuentran en esa intersección de la que habla Ken Robinson, y por lo mismo, muchas veces podemos resultar unas pésimas guías para lograr que nuestros hijos o alumnos encuentren sus talentos.

Desgraciadamente los caminos convencionales no son los caminos más óptimos para todas las personas, es decir, no todos los niños y niñas son especialmente buenos para ir a la escuela tradicional, para estar sentados por 5 horas o más, para destacar en las matemáticas y otras materias a las que tradicionalmente se les da mucho peso. ¿Esto los hace menos inteligentes o con menos probabilidades de ser exitosos en el futuro? En la mayoría de los casos no.

Todos venimos a este mundo con diferentes tipos de inteligencia, talentos e incluso gustos, así que ¿por qué todos deberíamos encajar en un modelo educativo que de hecho fue creado en una época totalmente diferente a la que vivimos hoy? Lo ideal sería encontrar los mecanismos que permitan ayudar a identificar los talentos y pasiones de cada individuo y hacer todo lo posible para que estos florezcan.

Como ejemplo de esto, el primer capítulo del libro nos presenta la historia de algunas personas que supieron encontrar su elemento y hoy son reconocidas en distintas partes del mundo por ser exitosas en lo que hacen. A continuación un par de ejemplos:

Gillian Lynne. En los años treinta Gillian era una niña de 8 años que terminó acudiendo al psicólogo porque en la escuela la consideraban un desastre. Afortunadamente a Gillian le tocó acudir con un buen psicólogo que logró identificar lo que ella necesitaba, música para bailar. Gillian se convirtió en una de las más importantes bailarinas de ballet de Londres y ha sido responsable de montar obras de teatro tan reconocidas a nivel internacional como El Fantasma de la Opera y Cats.

Matt Groening. Aunque a Matt sí le iba bien en la escuela, le aburría. Por lo que comenzó a dibujar para distraerse Cuando entró a la secundaria, fue en la propia clase de artes que quisieron limitar su creatividad por el hecho de que gastaba mucho material. Matt Groening es conocido por ser el creador de Los Simpsons y a pesar de que sus padres le pedían que se dedicara a una profesión “más sería”, él siguió su pasión por dibujar.

Los simpsons

Ambos ejemplos nos demuestran que la satisfacción personal y lo que algunos consideran como éxito, no se consigue siempre siguiendo el camino establecido, es decir, yendo a la escuela, obteniendo buenas calificaciones en matemáticas, estudiando una carrera “seria”, consiguiendo un empleo de oficina y cosas por el estilo.

Recomiendo a todos los padres de familia y profesores que lean este libro de Ken Robinson, pero sobre todo, que en verdad se preocupen por descubrir el elemento de sus hijos y/o alumnos, y que los apoyen para que sus talentos naturales florezcan.

Sobre el autor: Omar García

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